Horario de visita:
Martes a viernes 09'00 a 13'30
Sábado 10'00 a 13'30 y 17'00 a 19'00 h
5.- TORRE DEL RELOJ.
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| Torre del Reloj en la maraña de casas del Casco Histórico |
La Torre del Reloj (19 en el plano), es de planta cuadrada, pudiéndose dividir en tres cuerpos de similar altura. El segundo cuerpo contiene el reloj, y el último posee una zona abierta con tres vanos por cara para las campanas, con tejado a cuatro aguas, coronado con una cruz con veleta.
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| Segundo y tercer cuerpo |
La entrada es una pequeña puerta de madera. Como elementos de mampostería se utiliza el ladrillo, creando arcos apuntados sobre la esfera del reloj y escaques en las cornisas siguiendo cierta inspiración mudéjar.
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| Primer cuerpo y puerta de acceso |
La primera referencia a la existencia de una torre – con reloj - en la calle Mayor data de 1756. Tras sufrir numerosas reparaciones (1767, 1801) en 1902 se demolió y se levantó de nuevo terminándose en 1905, según indicaciones del arquitecto Pedro Cerdán de la Real Academia de San Fernando y siendo alcalde D. Gabino Ruiz Soler.
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| Torre del Reloj frente a la Casa Granero |
En la reedificación desapareció la característica forma octogonal del segundo cuerpo que aún es visible en fotografías antiguas. La campana proviene del antiguo reloj ubicado primitivamente en los edificios propios del concejo. Una inscripción (en latín) nos dice: Jesús y María Líbranos del Rayo y la Tempestad. Año del Señor de 1572. El aspecto actual proviene de la restauración de 1996.
Calle Mayor (6 en el plano).
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| Pósito de la Encomienda |
Antiguo granero de la Orden de San Juan, a la que perteneció la villa, situado al principio de la calle Mayor, en la plaza de la Constitución, y muy cerca de la iglesia de San Pedro. La fachada es de gran austeridad, caracterizándose por el empleo de ladrillo y la ausencia de balcones.
La primera planta presenta arcos de medio punto - también de ladrillo - y la superior una cubierta de madera.
Construido en el siglo XIV, fue totalmente restaurada entre los años 1730 y 1731 por el maestro Diego Gutiérrez sobre el antiguo mesón y parte del antiguo jardín del comendador, comunicaba en su día con el auténtico Palacio de la Encomienda, con el que suele confundirse. El conjunto de edificios que constituían este último, muy desfigurado, fue demolido en 2008.
A lo largo de su historia ha tenido diversos usos: fue mesón y granero de la Orden de San Juan y formó parte de las casas-Palacio del Comendador que ocupaban junto con el hospital y el huerto toda la manzana, cárcel durante la Guerra Civil o escuela.
Calle San Pedro (12 en el plano).
Es el templo más antiguo y mayor del municipio, por lo que su historia es buena muestra de la propia historia del pueblo.
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| Iglesia de San Pedro |
Edificada por los caballeros de la Orden de San Juan, los primeros datos documentales sobre la iglesia de San Pedro Apóstol, sede de su priorato, se remontan a 1414.
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| Cabecera y lado del Evangelio |
En 1812 sufre el saqueo de las tropas del mariscal Soult. Reconstruida en 1820, ya sin el coro donde se cantaban las horas canónicas, en 1873 deja de pertenecer formalmente a la Orden según decreto de las Cortes. Fue incendiada el 25 de febrero de 1936 y vuelta a restaurar al concluir la contienda civil.
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| Cabecera |
La fachada del templo se estructura en orden decreciente por la torre, la portada principal y el baptisterio. Sobre la puerta principal campea el escudo de la Orden de San Juan.
Está flanqueada por unas pilastras adosadas de orden toscano, y sobre las que se inscribe el escudo y los símbolos papales: mitra, biblia, báculo y cruz patriarcal. Sobre el ático hay un óculo que ilumina el coro de la iglesia.
En el lateral del templo encontramos la sacristía, del s. XVIII, presentando una curiosa decoración exterior, típica muestra del esgrafiado que se hacía en esta época, usando sin embargo un original motivo a base de corazones y elementos geométricos.
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| Sacristía. Exterior |
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| Sacristía |
El edificio se estructura en tres naves, una central y dos laterales, todo cubierto por una bóveda de cañón con lunetos. Originalmente la bóveda estaba sustentada por gruesas columnas de piedra vista ( como en la Iglesia de la Magdalena de Cehegín) pero en el s. XVIII, siguiendo los patrones neoclásicos, fueron recubiertas dando lugar a las grandes pilastras que vemos hoy día. En las naves laterales se encuentran distintos retablos de interesante factura, todos del s. XVIII.
El retablo mayor es una reconstrucción historicista del siglo XIX. Se adapta a todo el ábside, con una gran pantalla plana realizada en madera que imita mármoles y estucos en tonos ocres y verdes. El dorado se reparte por columnas y cornisas, así como por los capiteles de orden corintio. El relieve es escaso, destacando el gran tabernáculo de filiación barroca, con símbolos eucarísticos y puerta que se desliza mediante un mecanismo oculto.
La hornacina central está ocupada por un Sagrado Corazón de José Dies (1945). En este retablo podemos destacar dos imágenes de gran valor, un San Pedro sedente una pieza italianizante de finales del XVI. También destaca de la misma época aunque algo posterior, un San Sebastián.
La capilla más interesante de todas es la del bautismo, situada a la entrada misma del templo (los no bautizados no podían traspasarlo) y dedicado a la Limpia Concepción de María. Así, contiene un magnífico retablo barroco (1769), que presenta hornacina central ocupada hoy por una Inmaculada y ménsulas laterales con símbolos heráldicos de la Orden de San Juan, todo ello con una estructura y cornisa muy movida, flores, hojas, volutas y angelotes. Remata este conjunto un lienzo de San Marcos.
(17 en el plano).
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| En lo alto el Castillo de San Juan |
Si bien, al parecer, los orígenes de la fortificación de Calasparra se han de remontar al siglo XII, las fuentes históricas comienzan a ofrecer datos sobre el castillo a finales del siglo siguiente.
Tras la incorporación del reino de Murcia a la corona de Castilla, y en el transcurso de un tormentoso final político del siglo XIII, Sancho IV, hijo de Alfonso X el Sabio, realizó la donación de Calasparra, junto a Archena y todos sus campos circundantes, a la Orden Militar de San Juan de Jerusalén, llamada a lo largo de la historia del Hospital, de Rodas y de Malta. Surgió así una encomienda con grandes recursos agrícolas (y por ende, económicos) gracias a la fértil vega que la conforma.
Algunos historiadores han relacionado esta concesión con la intención del monarca de no engrosar, aún más, los dominios de la Orden de Santiago en el Reino de Murcia, e introducir un punto que distorsionara la homogeneidad de los extensos territorios santiaguistas.
Fuera como fuese, el carácter colonizador y guerrero de las órdenes militares contribuyó a afianzar y consolidar, en mayor o menor medida, el poder de Castilla frente a la Granada nazarí y a los territorios de la corona de Aragón, más aún cuando los cercanos campos de Jumilla quedaron anexionados a la gobernación de Orihuela hasta mediados del siglo XIV.
La fortaleza de Calasparra se convirtió en el símbolo más significativo del poder de la Orden Militar sobre estos territorios, y el comendador de la localidad, uno de los personajes relevantes del Reino de Murcia.
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| Torre del Homenaje |
Sin embargo, el castillo fue perdiendo importancia a lo largo del siglo XVI, hasta que durante el siglo siguiente las guarniciones y la administración dependiente de los hospitalarios fueron trasladándose al interior de la villa (a edificios como el de la Encomienda), por lo que los muros de la fortaleza fueron arruinándose.
El acceso a los restos del castillo es sencillo, pues se efectúa a pie desde el propio centro de la población, a través de un camino dotado de escaleras que ha sido acondicionado y ajardinado en algunos tramos durante los últimos años. Es un pasado que se quiere recuperar.
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| Acceso actual |
El devenir histórico del castillo de Calasparra, que en la actualidad se encuentra en fase de rehabilitación, está íntimamente ligado a la Orden de San Juan de Jerusalén, pues fue el símbolo más evidente del poder de esta orden militar sobre tierras y gentes, controlando importantes ejes viarios y cauces fluviales, así como unas muy productivas explotaciones agrícolas. Un poder que ligó a la villa con los monjes durante seis siglos.
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| Torre del Homenaje en lo más alto |
Según Alonso Navarro, la primera fortificación sobre el cerro se podría datar en torno al siglo XII, aunque las remodelaciones sobre el castillo hubieron de ser numerosas y considerables, en especial tras la conquista castellana del reino de Murcia.
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| Torre del Homenaje |
Su progresivo abandono, que comenzaría hacia el siglo XVII, ha llevado progresivamente al monumento a un punto de preocupante degradación, por lo que en nuestros días se están llevando a cabo diferentes intervenciones (algunas de ellas de gran envergadura) destinadas a la rehabilitación y recuperación de la fortaleza como testimonio monumental del patrimonio histórico de la Región de Murcia.
El castillo de Calasparra, o castillo de San Juan (por la Orden Militar que lo poseyó), está declarado Bien de Interés Cultural por la Disposición Adicional Segunda de la Ley 16/1985, de 25 de junio del Patrimonio Histórico Español.
Calle San José (11 en el plano).
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| Iglesia de los Santos Mártires Abdón y Senén |
Pequeña iglesia de planta de cruz latina construida hacia 1604 por Pedro Fernández de Orozco, que fue demolida y vuelta a reconstruir entre 1735 y 1803. Se vuelve a restaurar entre 1923 y 1927.
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| Vista desde el Castillo |
Destacan de su fábrica la portada situada en los pies del templo, de principios del siglo XX, siguiendo pautas del estilo neogótico.
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| Portada |
La torre del campanario se conoce en el pueblo como "la torcida", debido a su inclinación en la parte superior.
De su interior cabe mencionar el retablo principal, de estuco (siglo XVIII), en el que se albergan las imágenes de los Santos Mártires Abdón y Senén patronos de Calasparra por su relación con la protección de las cosechas, en sustitución de San Pantaleón. Las tallas fueron realizadas por el escultor valenciano José Dies (1942), sustituyendo a las anteriores, quemadas tras iniciarse la Guerra Civil.
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| Lado de la Epístola |
Es sede de la Antigua y Venerable Cofradía de la Sangre de Cristo y la Vera Cruz, albergando la importante colección de escultura religiosa de esta asociación, realizada por los artistas José Dies, José Zamorano y Damián Guirado. Fue restaurada de nuevo en 2006.
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| El templo desde la entrada al pueblo |
Calle Merry de Val (13 en el plano).
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| El Molinico |
El edificio de “El Molinico“ fue un molino construido cerca de la acequia del Concejo, en un paraje que era conocido con el nombre de “ La Celadilla “. En un principio fue propiedad de la familia Melgarejo, a la postre Condes del Valle de San Juan, y tuvo múltiples usos a los largo del tiempo, hasta que fue abandonado y su deterioro resultó considerable.
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| El Molinico |
Es una construcción barroca del siglo XVII constituido por dos torres que flanquean la bella portada blasonada de la familia Conde del Valle de San Juan. La portada es de orden dórico con una interpretación libre que transforma los triglifos en exaglifos de proporción casi cuadrada.
Todo ello flanqueado por cuatro ventanas entre las que se alza un escudo enmarcado por una edícula colgada cuyas pilastras estriadas arrancan veneras para acabar coronada por un pesado y grueso entablamento de friso hinchado sobre el que se apoya un remate de cubos y pirámides con bola. En el escudo aparece la inscripción IN DOMINO CONFIDO.”
Desde el año 1568 hasta la actualidad, “El Molinico“ ha sido objeto de numerosas restauraciones. A partir del año 1621 el edificio fue nuevamente reedificado ampliándose el pequeño edificio que existía.
Sin embargo, la configuración actual del edificio debió finalizar en el siglo XIX: en la primera mitad de éste siglo se pudo colocar en la fachada de “El Molinico“ la portada barroca en la que destaca, en su parte superior, el escudo de armas de la familia Melgarejo, todo ello después de la restauración de la casa principal de los Melgarejo situada en la Calle Mayor ( actual Casa – Granero ) que había finalizado en el año 1808.
La fachada deja ver dos torreones desiguales a cada lado, que enmarcan una fachada de sillares. La puerta está enmarcada por dos pilastras de orden toscano. Sobre dichos capitales se sitúa un arquitrabe jónico, un friso dórico, y una cornisa sobre la que se organiza el escudo de la familia Melgarejo.
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| Portada |
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| Fachada |
El carácter manierista de la fachada se completaría con cuatro ventanas no alineadas que abren los huecos de este conjunto, encerrado por otro cuerpo añadido posteriormente y sin sillares, con dos óculos.
Posee tres plantas y amplias dependencias tras la restauración efectuada por el arquitecto Francisco Martínez Llorente en 1988.
Calle Teniente Flomesta (21 en el plano).
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| Fuente del Secano |
Es una fuente sencilla, revestida de pequeños azulejos y sin ornamentación. Sin embargo, es de gran importancia para la población, ya que es donde los antiguos habitantes acudían a recoger agua para sus casas. La fuente fue recuperada y reabierta en 2008.
Situada en la Avda. Teniente Flomesta, la Fuente del Secano fue, durante muchos años, un referente para los habitantes de Calasparra.
“La fuente y el pilar de los burros“, como popularmente fue conocida, era un lugar de encuentro, un punto de reunión y un espacio de juegos, además de ser el sitio donde las mujeres llenaban los cántaros de agua para el consumo doméstico.
En marzo de 2010, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, se inauguraron las esculturas, realizadas en bronce, que muestran a la mujer calasparreña de los años cuarenta, aquella que iba a por agua a la célebre Fuente del Secano y a la que no le faltaba el cántaro, ni el hijo que la acompañaba, por lo que continúa siendo un lugar de encuentro, de reunión y convivencia para todas.
12.- VILLA VIEJA.Villa Vieja (20 en el plano) es una alquería (Qarya) rural andalusí, que ocupa una extensión de 5.550 m2.
Posiblemente fundada por linajes bereberes procedentes del Magreb, asentados en Al-Andalus en el siglo XI, su hábitat fue dilatado en el tiempo, no abandonándose hasta que fue sofocada la rebelión mudéjar de 1264-1266.
Se hallaba situada sobre un cerro de baja altitud (297'97 m), dominando la vega del Segura. En ella se conjugan las defensas naturales del cerro con lienzos de muralla.
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| Cerro. En lo alto Villa Vieja |
El caserío se formó progresivamente, adosándose unas viviendas a otras, con calles de trazado ortogonal, que indican la existencia de normas urbanísticas.
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| Lado sur |
En la fase más antigua de ocupación, las construcciones se concentraban en el Norte del cerro, en la zona más escarpada y el cementerio quedaba al Sur.
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| Lado norte |
A partir del siglo XII, la Alquería crece hasta ocupar la superficie del cementerio, que hubo de ser clausurado.
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| Plano del Yacimiento |
Las viviendas son modestas y similares a las de Murcia, Andalucía Oriental y la Comunidad Valenciana.
Sus habitantes debieron dedicarse básicamente a la agricultura, ya que disponían de extensas huertas con abundante agua procedente del vecino río Segura.
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| Cerro Negro |
El Cerro Negro de Calasparra (24 en el plano) es un pequeño cono volcánico achatado situado a 2 km del pueblo, en el cruce de la carretera RM-71, RM 510 y la carretera que accede al Santuario de la Esperanza. Se trata de uno de los lugares de interés geológico de relevancia internacional por la rareza de sus rocas en nuestro planeta, las lamproitas (rocas ultrapotásicas).
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| Volcán visto desde el Castillo |
El volcán tiene unos 400 m de largo y unos 225 m de ancho, y con un cráter de 80 m de diámetro. Está formado de rocas lamproitas, y en el interior del cráter; se encuentra un conjunto de columnas basálticas. El municipio de Calasparra no tiene al Cerro Negro como único volcán; también en la zona de Nuestra Señora de La Esperanza, se puede encontrar restos de domos volcánicos, y cráteres erosionados. Pertenece al Área volcánica de Murcia.
Desde las carretera de acceso y cuando se llega se tiene la sobrecogedora sensación de entrar en un cráter de un volcán, sin embargo esta percepción es errónea porque la gran oquedad es realmente una cantera ya abandonada. Estas rocas volcánicas debido a su dureza y resistencia a la meteorización se utilizan muy comúnmente para firmes de carreteras, vías de ferrocarril, y se denominan desde este punto de vista pórfidos.
Tras el cese de la cantera el hueco dejado, se estuvo rellenando por escombros hasta que en el año 2001, la comunidad geológica dio la voz de alarma y se detuvieron los vertidos. Hoy día, afortunadamente, se considera un paraje natural cuyo único uso es el de aumentar la cultura científica, la cultura geológica, del ser humano.
Los hermanos Pérez Valera, dos geólogos de Calasparra, y otros autores, indican que este volcán se originó hace 7,1 M.a. y fue submarino, en un medio marino de poca profundidad, un mar que cubría toda esta zona de Calasparra. Indican que el ascenso del magma se produjo por una fractura lateral asociada a la gran falla de Socovos, la cual en 30 km de longitud presenta más de 25 afloramientos de rocas volcánicas lamproitas.
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| Lamproitas |
Es verdad, que la cantera ha permitido que los visitantes puedan ver las entrañas de este edificio volcánico y se asombren, sobre todo, viendo, en el centro de la cantera, la más grande disyunción columnar de todos los volcanes de la Región de Murcia. Esta roca se formó por la consolidación de la última subida del magma por la chimenea volcánica principal, que de forma lenta se fue enfriando, taponando la chimenea, y produciendo la contracción de la lava formando estas enormes columnas prismáticas.
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| Lamproitas |
Esta masa de rocas formaba, antes de la cantera, la cima del Cerro Negro, siendo un buen ejemplo de un pitón o domo volcánico hoy día ya desaparecido, fue el tapón que truncó la chimenea.
Las paredes de la cantera también impactan pues en ellas hay ejemplos únicos de dos tipos de emisiones volcánicas, piroclastos y lavas. Los piroclastos son las primeras emisiones de este volcán, se produjeron por erupciones explosivas debido al aumento de la presión por el contacto de la lava con el agua (actividad freatomagmática). Estos piroclastos son restos de rocas volcánicas, margas y marinas arrancadas de la zona por donde pasaba la lava. Tienen tamaños reducidos, lapilli, o pueden ser fragmentos métricos, brechas, que indican episodios volcánicos menos o más explosivos.
Las rocas volcánicas, una vez consolidadas se denominan tobas o aglomerados respectivamente. Tras este episodio explosivo, el volcán emitió lavas que atravesaban los depósitos anteriores formando estructuras horizontales, tipo sills, e inclinadas, diques, con direcciones muy variables y que se observan magníficamente en las paredes.
Este fluido calentó las rocas preexistentes, volcánicas y sedimentarias, generando su transformación por metasomatismo. Estos sill y diques también presentan estructuras en disyunción columnar, más pequeñas que en la chimenea principal, pero también de gran belleza. Destacan las disyunciones concéntricas, en cebolla, perfectamente conservadas.
Las coladas volcánicas están formadas por rocas masivas de color negro, si no están alteradas, y que se pueden confundir con basaltos, pero que se distinguen de éstos porque a simple vista se pueden ver minerales ricos en potasio como la flogopita, que brilla con la luz solar, aunque aquí estos minerales son de tamaño muy pequeño en comparación con otros afloramientos murcianos con este tipo de rocas.
El Cerro Negro está propuesto como «Lugar de interés geológico español de relevancia internacional» (Global Geosite) por el Instituto Geológico y Minero de España por su interés petrológico, con la denominación «VU009: Edificio volcánico de Calasparra», dentro del contexto geológico «Vulcanismo neógeno y cuaternario de la península ibérica».
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| Entrada al volcán |
(19 en el plano).
Forma parte de la única reserva natural terrestre de la Región de Murcia, Sotos y Bosque de Ribera o Cañaverosa, situado en un lugar maravilloso que te sorprenderá por la paz y el silencio que se respira en plena naturaleza.
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| Ribera del río Segura |
El santuario está situado en una gruta excavada en la roca a 6 km de Calasparra. Los primeros datos que hablan de él son del siglo XVII. |
| Entrada al Santuario |
Es un hermoso lugar a orillas del río Segura, donde la naturaleza ha creado un bello rincón de oración, un camino forestal conduce al Santuario a través del joven pinar de las "Lomas de la Virgen".
Es un paraje acogedor, con jardinería que desciende en terrazas hasta la corriente del río.
La obra, que recuerda en su lineamiento arquitectónico la influencia de la estética de Gaudí, ha reunido naturaleza y arte en una combinación bastante armónica.
A este paraje se le denomina 'Lomas de la Virgen'.
El Santuario se podría decir que se trata de un conjunto arquitectónico ecléctico, donde el elemento predominante popular se mezcla con reinterpretaciones sencillas de la arquitectura medieval, clasicista y barroca.
La piedra es el elemento “uniformador” que se une a la naturaleza, siendo interesante resaltar un cierto aspecto “naif.” La ermita de la Virgen se encuentra en un abrigo natural excavado por las aguas en un cortado rocoso, al cual se le ha colocado el cerramiento lateral que le faltaba, construido a base de mampostería con un lenguaje popular que interpreta, a su manera, diferentes arquitecturas más elaboradas.
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| Entrada a la Ermita |
Cuenta la leyenda que un pastor que guardaba su ganado en estas cuevas, excavadas por las aguas del río, encontró la imagen “La Pequeñica”, seguramente olvidada por algún caballero cristiano (entre 1609-1614). El pastor comunicó de su valioso hallazgo a las autoridades eclesiásticas y civiles de Calasparra, que con los habitantes del pueblo vinieron alborozadas y quisieron llevarse la imagen para ser venerada en el pueblo. |
| La Pequeñica |
Dice la leyenda que la Virgen se hizo tan pesada para su tamaño, que todos comprendieron que era aquí, en la cueva, donde deseaba ser venerada, y decidieron, por tanto, acondicionarla. En la actualidad es visitado por multitud de personas de la Región y de fuera de ella, que atraídos por el semblante de una Virgen de talla pequeña y brazos abiertos, acoge a cuantos peregrinos se acercan a ella para hacerla partícipe de sus alegrías y problemas.  |
| Capilla mayor |
Los primeros datos escritos del Santuario de la Virgen de la Esperanza datan del siglo XVII, si bien existen fundamentos para pensar que la Virgen es venerada desde mucho antes.
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| Nave hacia la cabecera |
Desde el aspecto inicial que presentaba la ermita cuando se fundó en los primeros años del siglo XVII a la actualidad, se han producido notables cambios. Las mayores transformaciones se llevaron a cabo entre los años 1888 y 1892 según Armand.
El techo está formado por la propia roca, cortada según un plano que sube hacia el altar mayor.
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| Techo hacia los pies |
A los pies se sitúa la zona para las velas, que suelen arder en un gran número y de manera constante. |
| Nave hacia los pies |
La cabecera, plana, está ocupada por el Retablo principal. Es un retablo rectangular apaisado, en cuya parte central se emplaza el camarín para la imagen venerada en el templo, rodeado por un gran arco, a cuyos lados se ubican sendos escudos. Este retablo, en tonos verdes y dorados principalmente, contiene la fecha de 1892 así como numerosos símbolos o motivos marianos.
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| Nave hacia la cabecera |
Se trata de un retablo realizado en madera, utilizando las técnicas de la talla, ensamblaje y policromía. Está dividido en dos cuerpos principales en sentido horizontal.
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| Retablo Mayor |
El primero de ellos se subdivide en otros dos, decorándose el inferior con motivos geométricos. El segundo, por su parte, se adorna con motivos que aluden a la creación y a la eucaristía, enmarcados en nueve recuadros, reservándose el central para albergar el sagrario.
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| Primer cuerpo del retablo mayor |
El cuerpo superior presenta querubines y ángeles que se inclinan ante las imágenes de la Virgen de la Esperanza 'La Grande' y 'La Pequeñica' o 'Aparecida'. Alberga esta porción del edificio el camarín de la Virgen, que está decorado de forma clásica.
El retablo termina con forma semicircular. Está realizado en color oro sobre fondo en verde y marrón.
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| Segundo cuerpo del retablo mayor |
El retablo recoge toda la atención, ya que el santuario sólo posee una única nave. A ello ha de sumarse el hecho de que las dos imágenes más importantes, 'La Virgen de la Esperanza' y la 'Aparecida', se encuentran en él.
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| Nave hacia la cabecera desde los pies |
En el santuario se albergan dos imágenes de la Virgen de la Esperanza conocidas como La Pequeñica y La Grande. La imagen pequeña, según cuentan, fue hallada por un pastor que guardaba su ganado en la cueva excavada por el agua del río Segura. Los vecinos de la villa intentaron trasladarla al municipio de Calasparra pero debido a su peso entendieron que la Virgen deseaba ser venerada en la gruta.
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| Las dos imágenes |
El porqué y cuándo se colocó junto a la Virgen de la Esperanza (La Grande), la “Pequeñica” (La Aparecida), no se sabe con exactitud, pero sí se conoce que en el año 1786 ya se veneraban juntas, y que en 1840, fue nombrada la primera patrona de Calasparra.
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| Las dos imágenes en el camarín |
Imagen de Ntra. Sra. la Virgen de la Esperanza (La Grande): se trata de una imagen de vestir. La cabeza es el único elemento original, siendo añadidos con posterioridad el cuerpo y los brazos. Esta talla se encuentra encuadrada dentro de las tipologías de los siglos XVI y XVII. Ojos grandes, orejas pequeñas y ligeramente subidas, y nariz larga en proporción a la estrechez de la boca.
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Imagen "La Grande" a sus pies la "Pequeña" |
Imagen de la "La Pequeñica": no se ha hallado hasta el momento referencia escrita acerca de su procedencia y la fecha de su ejecución, pero sí sabemos que Dña. Juana Sánchez dona la imagen Grande en 1617 para presentar las dos juntas, con lo cual en esta fecha ya existía la escultura. La imagen tiene las manos de diferente forma y dimensión una con respecto a la otra, denunciando este aspecto las intervenciones sufridas.
Se trata de un busto, o escultura de medio cuerpo. Es la imagen de la Virgen que mira de frente con las manos juntas en actitud de oración. Lleva vestido en tono marrón claro con manto azul y bordes dorados. La cabeza está cubierta con un velo en color beig, bajo el cual se encuentra el cabello recogido y divido en dos partes muy simétricas.
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| Imagen de la Pequeña |
15.- LOS ABRIGOS DEL POZO.
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| Abrigos del Pozo |
Los Abrigos del Pozo (15 en el plano) fueron ocupados en el Epipaleolítico, hace 8.000 años, donde se cree que se realizaban actividades básicas para la supervivencia como la caza, la pesca, la recolección o la talla de instrumentos de sílex.
La ocupación humana de la zona continuó en el Neolítico. De esta etapa prehistórica es el arte rupestre que se encuentra en las paredes del lugar y los restos materiales que se han encontrado.
Se encuentran situados en el paraje del Cañón de Almadenes, en la zona de Calasparra, alojando en su interior manifestaciones pictóricas de estilo esquemático datadas hacia el 4300 a.C.  |
| Cañón de Almadenes en el río Segura |
Representan figuras humanas, animales y objetos cargados de simbolismos. Aparecen miembros inferiores, hombres con brazos en asa, cuadrúpedos, trazos verticales y puntos.
Todas ellas pertenecen a la etapa que va del Paleolítico hasta la Romanización. Al pie de las pinturas se han realizado excavaciones arqueológicas que han documentado la presencia humana en el lugar durante al menos diez mil años.
Los visitantes pueden entrar por el antiguo acceso que utilizaban los pastores en la Prehistoria, actualmente restaurado. También hay una senda de madera instalada para facilitar el paso de los visitantes.
Los Abrigos del Pozo son comúnmente conocidos como »Cueva de los monigotes», nombre que le dieron los antiguos pastores debido a los dibujos representados en las paredes de la cueva.El arte rupestre y la dilatada ocupación del abrigo, hacen aún más relevante el aspecto de este yacimiento arqueológico. Esta maravilla ha sido declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Como siempre te recuerdo camina a tu aire por las calles de este bonito pueblo, absorbe el alma secreta que la diversidad de culturas dejaron en su interior. No tengas prisa y disfruta de todo lo que te ofrece el lugar y su entorno...
Calasparra, Villa encomendada por el rey Sancho IV de Castilla a la orden religioso militar de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, en el año 1289. Desde ese momento experimentó un período de crecimiento y desarrollo, con la construcción de iglesias, monasterios y otras estructuras que todavía se conservan en la ciudad hoy en día, sin olvidar su afamado ARROZ DE CALASPARRA con DOP.