Haz click aquí para acceder

INDICE DE PAISES Y POBLACIONES

Si pinchas en un país del índice tienes la lista de poblaciones publicadas hasta el momento de ese país en este blog...

CULLERA. Valencia. Comunidad Valenciana. España.

Cullera desde las dunas de la Playa Escollera

Situada en la ribera del río Júcar, junto al mar Mediterráneo, Cullera se caracteriza por sus largas y bien cuidadas playas que cuentan con todos los servicios para pasar unas fantásticas vacaciones, además de una extensa oferta gastronómica y cultural con varios museos y un imponente castillo.

El Castillo y el Santuario
Cullera ofrece una combinación perfecta de mar, montaña y ríos. Sus playas de arena fina y aguas cristalinas atraen a miles de turistas cada año, mientras que su casco antiguo y sus monumentos históricos proporcionan un vistazo fascinante al pasado de la región. 

Playa de San Antonio
Además, Cullera está rodeada de parajes naturales, como el Parque Natural de la Albufera, que brindan oportunidades para actividades al aire libre y el ecoturismo.

La Albufera
Durante la época romana, Cullera se conocía de forma oficial con el nombre de Portum sucrone (Puerto del Júcar), siendo un importante puerto. Aunque Cullera vivió una de sus épocas más florecientes durante el periodo islámico, con la implantación de nuevos cultivos y sistemas de regadío. 

El río Júcar y las huertas y campos alrededor de Cullera
Durante este período de colonización musulmana el pueblo se llamó Qulayra. Se cree que el topónimo significa "cumbre alta". De gran importancia estratégica, dominaba el paso desde el interior hacia La Marina y La Safor, además de controlar el tráfico del Júcar en su sector. 

Desembocadura del Júcar desde el fuerte Carlista

____________________________




____________________________

1.- PASEO MARÍTIMO Y PLAYAS.

Paseo Marítimo
Que mejor para empezar a conocer Cullera, que recorrer su paseo marítimo. Éste cubre un tramo de la Bahía de Cullera y bordea las cuidadas playas del Racó, San Antonio y la Escollera, situada muy cerca de la desembocadura del río Júcar.

Playa de San Antonio
Durante tu paseo disfrutarás de zonas ajardinadas, parques infantiles y numerosos restaurantes.

Playa de La Escollera. Situada junto a la desembocadura del río Júcar y con dunas naturales. 

Dunas
Se trata de una zona natural con un importante sistema dunar con un especial encanto por su amplitud y tranquilidad, ya que no existen edificios residenciales cercanos, y es una zona más inaccesible que el resto.

Desembocadura del río Júcar desde la escollera norte
Desde la escollera norte existe una vista espectacular de la desembocadura del Júcar y de la bahía de Cullera con esa forma que le da nombre.

Playa de Sant Antoni. La de San Antonio es, sin duda una de las más conocidas de Cullera.

Cuenta con casi 2'5 km de largo, con una anchura de 75 m de arena y de agua templada. Es una playa de escasa profundidad.

Es la más cosmopolita de todas las del municipio.

Playa de San Antonio
Playa del Racó. Con más de un kilómetro en el que se funden su arena dorada y aguas tranquilas. Es la de aguas más tranquilas ya que es la que hace la bahía y la curva de transición hacia la parte del saliente de rocas.


Playa del Racó
La localidad de Cullera posee en su término municipal de 15 km de playas, divididas en tres por una parte por la montaña de Cullera que llega hasta el mar y el Faro y por otra por la desembocadura del río Júcar.

Zona norte de Cullera

2.- PASEO POR EL CASCO HISTÓRICO.

Desde el paseo marítimo puedes adentrarte por la calle Caminàs dels Hòmens. Al inicio de la calle puedes contemplar un bonito monumento a las Fallas realizado en 2024.

Monumento a las Fallas de Cullera
Al final de la calle a tu izquierda llegas a la Plaza Andrés Piles. A tu derecha encuentras una de las calles con fuente más emblemáticas de la localidad, La Calle del Agua. Se trata de la callejuela más fotografiada de este municipio y uno de los espacios más pintorescos de la ciudad.

Calle del Agua
La fuente, dispuesta en forma de escalera, sirve de entrada al barrio de la Ràpita a través de la Plaza Andrés Piles.

Fuente en escalera
Capilla de Santa Ana, Calle del Mar, 73.

Capilla de Santa Ana desde la Torre de la Reina Mora
El templo fue construido entre los siglos XV y XVI, pero sufrió una profunda reforma clasicista en el siglo XIX que le ha dado su aspecto actual.
Está separada de la calle por un pequeño patio con pavimento de ladrillo militado por una reja con puerta metálica.

La fachada es muy sobria, con decoración que imita sillares. Dos pilastras embebidas de poco resalte la recorren longitudinalmente. La puerta de acceso, adintelada y emplanchada, no muestra ningún adorno y sobre ella tiene un zocalillo con el nombre de la capilla. 

Más arriba, entre los capiteles de las pilastras, se abre un óculo redondeado y enrejado. El frontón rectangular remata en cornisa y espadaña con campana y cruz de forja.

Tras ver la Capilla de Santa Ana vuelves a la plaza Andrés Piles para continuar por el Carrer del Vall.

Inicio de la calle desde la plaza
Esta calle va paralela a la anterior el Carrer del Mar. En ella se pueden ver algunos edificios modernistas bastante interesantes.

La calle termina en la Plaza de la Libertad. La plaza mantiene igualmente algunos edificios modernistas entre otros modernos no tan estéticos.

Mercado Municipal, Plaza de la Verge (Plaza de la Virgen).

Mercado Municipal
Este mercado fue construido entre 1896 y 1900 por el arquitecto Luis Ferreres. 

Destaca por su arquitectura modernista valenciana con cuatro pabellones aislados formando una cruz griega y varios viales y jardines interiores. 

Cada pabellón se dedicaba a una de las variables culinarias: carne, pescado, frutas y verduras.

En su interior encontrarás verduras de la huerta valencia, pescado fresco y carnes, entre otros productos, además de una zona de restauración.

Dos de los pabellones (los dos pabellones superiores) han sido destinados a ser centro de actividades culturales de diversa índole, entre ellos el auditorio.

Los dos pabellones, el auditorio el del fondo
En los bajos del mercado se pueden visitar dos refugios antiaéreos construidos en 1938 para proteger a la población de los bombardeos de la Guerra Civil.

Iglesia de los Santos Juanes, Plaza de la Iglesia.

Iglesia vista desde el Castillo
La actual iglesia dedicada a los Santos Juanes data del 1692, construyéndose sobre los cimientos o restos de una iglesia anterior datada entre los siglo XIII y XIV.

La torre fue levantada en el siglo XVI, igualmente que el escudo de la corona de Aragón que remata el acceso a la torre.

En el centro de la plaza se conserva un réplica de una de las estelas funerarias decorada con la Cruz de Malta hallada en unas excavaciones en la iglesia.

El templo, sede de la única parroquia de la ciudad desde 1248 a 1953, es de una sola nave. La Iglesia recibe el nombre por los dos santos que presiden el altar: Juan el Bautista y Juan el Evangelista.

Ayuntamiento, Plaza de España

Ayuntamiento
Es un edificio de estilo de los palacetes italianos, construido por Carlos III, y donde pasó el monarca largas estancias. Es una construcción de planta rectangular con cubierta a dos aguas y de dos plantas.

Parte baja de la fachada
Fue construido en 1781 reinando Carlos III según consta en una placa situada en lo alto de su fachada principal.

Placa
En la plaza se pueden ver algunos ejemplos de edificios modernistas como en casi todo el Casco Histórico.

Plaza de España
Carrer de Baix (Calle de Abajo).
Continúa el paseo por esta calle para enlazar con la Calle Valencia.

Calle de Baix
Calle Valencia.
Esta calle continúa con la misma tónica de las anteriores, ofreciendo algún bonito edificio modernista.

Calle Valencia
Plaza del Convento.

Iglesia de la Sangre de Cristo
En la plaza se encuentra la Iglesia de la Sangre de Cristo, iniciada en 1614 sobre una ermita de origen medieval que era mantenida por una cofradía de seglares devotos reglamentada en 1546: la Cofradía de la Sangre de Cristo.

Después de la desamortización de los bienes eclesiásticos, desaparecieron los agustinos de Cullera (al que pertenecía la iglesia y el convento adjunto) hacia 1837. La iglesia se convirtió en parroquia en 1953, con la administración del clero secular.

A la derecha de la Plaza del Convento tienes la bonita Calle Figueres. Calle formada totalmente de escaleras en subida.

Calle Figueres
En la misma plaza, aunque al lado contrario de la Calle Figueres comienza la Calle Alejandro VI, que comienza con unos bonitos grafitis en la fachada de una de las casas.

Calle Alejandro VI desde la Plaza del Convento
A unas pocas decenas de metros la calle desemboca en el Puente de Hierro. La configuración de la carretera de segundo orden Silla-Alicante en 1861 son los motivos que crearon la necesidad de disponer de un puente carretero que evitase los puentes sobre barcas existentes hasta ese momento.

Puente de Hierro
En 1905 fue inaugurado este puente construido por La Maquinista a partir del proyecto del ingeniero José Jimeno Lassala y el replanteo realizado por Enrique de Domingo. Es un puente de una gran belleza debido a su ligereza al salvar los 60 metros de longitud del cauce y una anchura de 6'4m.

Hoy solo tiene tráfico en un sentido y funciona como un mirador sobre el río Júcar.

Río Júcar desde el Puente de Hierro
Ribera del Júcar.

Calle Germán Sapiña
El Júcar que da vida a la comarca de la Ribera, en su último tramo antes de su desembocadura está canalizado.

Esta zona es utilizada como puerto, donde lo usan las embarcaciones pequeñas.

Abandonas la ribera del río para continuar el paseo por la Avda. Doctor Alemany. Esta amplia calle peatonal te llevará nuevamente hasta el Mercado Municipal para recorrer el Barrio del Pou.

Avda. Doctor Alemany
Murallas del siglo XVI. Bajo el suelo de la calle se pueden ver los restos de la muralla construida en 1556 por Miquel de Santander por orden del monarca Carlos I, tras el ataque del pirata turco Dragut a la villa en 1550. La muralla que rodeaba la villa tenía forma de pentágono irregular y constaba de 7 torres, tres puertas y un portillo.

Murallas del siglo XVI
Barrio del Pou (Barrio del Pozo).

Barrio del Pou desde el Castillo
Situado de espaldas al Mercado Municipal y sus jardines, un conjunto de calles comienzan a arañar la montaña con sus rampas extremas, configurando, en su conjunto el llamado Barri del Pou, un auténtico vestigio del pasado.

Calle del Calvario
Calle Buenavista
En su origen, este conjunto de callejuelas y plazoletas, conformaron el asentamiento más antiguo de la Qulayra de época islámica que, en la actualidad, todavía mantienen el encalado de las casas.

Destacan los balcones adornados con multitud de macetas con flores y ese aire tranquilo que se respira entre sus vericuetos.

Considerado el barrio con más encanto para visitar en Cullera, si profundizas en su visita, además de observar la adaptación de los habitáculos a la especial topografía de la montaña, se podrán observar los retablos de azulejos de tradición valenciana que representan diversos santos patronos que se mantienen casi intactos, muchos de ellos del siglo XVIII.

Calle Calvario
Calle Calvario
Torre de la Reina Mora. Situada al final de la Calle Calvario.

Torre de la Reina Mora
La Torre en origen fue uno de los torreones de entrada al segundo recinto amurallado a albacar del castillo. En el siglo XVII, tras siglos de inactividad militar y un estado importante de abandono se convirtió en ermita. El propio nombre de Santa Ana se debe al patronazgo bajo el cual se dispuso la ermita.

La torre tiene su propia leyenda según la cual una mora, casada con un rico comerciante al que despreciaba, se enamoró del hijo del cadí.

Con el tiempo, los amantes planearon asesinar al esposo; pero un loro que el comerciante había traído de tierras lejanas reveló a su dueño los planes de los amantes quienes, finalmente, murieron ajusticiados por causa de su propio engaño.

En esencia se trata de una torre de tapial de tierra, de dos pisos, de planta cuadrada y remate almenado. La parte superior, a la que se accedía mediante una escalera de caracol, fue reformada en su momento para vivienda del ermitaño.

Frente a la entrada tienes una pequeña plazoleta con un antiguo cañón del siglo XVIII, que es un buen mirador sobre el barrio.

Plazoleta y cañón
Desde la Torre sale una pequeña senda que recorre las distintas torres que formaban la cerca del Albacar del castillo. Es una Ruta circular de 1 km en total, que recorre todo el recinto fortificado del castillo pasando por cada una de sus torres.

Señal indicador del recorrido
Torre Miranda
La senda es muy estrecha y de piso irregular casi peligroso, aunque se puede realizar si estás dispuesto.

Torre Raçó de Sant Antoni
Torre Octogonal
Calvario. Igualmente nace la subida del Calvario. 

Comienzo del Vía Crucis
Sendero histórico y devocional que asciende la montaña hasta el Castillo y el Santuario de la Virgen del Castillo, marcando las 14 estaciones del Vía Crucis con oratorios antiguos.

Vía Crucis con el Castillo y el Santuario
Puedes subir por este recorrido para visitar los dos monumentos más importantes de Cullera o volver y subir con el coche hasta la base del Castillo.

Final del Vía Crucis junto al Santuario

3.- SANTUARIO DE LA VIRGEN DEL CASTILLO.
Mirador del Castillo.
Junto al parking se encuentra este espectacular mirador, adornado con varios cañones antiguos.

Mirador del castillo
Desde este punto tienes una visión perfecta de todo el litoral de Cullera y de la ciudad.

Ciudad
Hacia la desembocadura del Júcar
El Santuario de la Mare de Déu o Santuario de la Virgen de la Encarnación, es uno de los rincones más entrañables y llenos de historia del municipio. Se encuentra junto al Castillo de Cullera, un lugar sagrado que rinde homenaje a la patrona de la ciudad.

El Santuario
Según la leyenda un pastor de Utiel, mientras cuidaba su rebaño cerca de la ermita de Santa Marta, escuchó un ruido proveniente de una cueva cercana. Investigando, encontró dos imágenes de la Virgen y, una de ellas, sin brazo. 

Lado de la Epístola
El pastor entregó esta imagen al clero de Cullera y llevó a su parroquia en Utiel la imagen completa. Y, aquí viene el misterio: al día siguiente, las imágenes se habían intercambiado de forma misteriosa.

Imagen de la Virgen del Castillo
El Santuario, obra del valenciano Joaquín María Belda Ibáñez, fue construido entre 1891 y 1897 en estilo neobizantino, a base de donativos hasta alcanzar las 110.356'77 pesetas de su coste total. Fue el hogar de una comunidad de Franciscanos hasta 2007.

Santuario y detrás el Castillo
Sobre la fachada principal elevada sobre dos niveles, formada por el vestíbulo y las dos dependencias auxiliares que los franquean, se alza la robusta y cuadrada torre, de esquinas achaflanadas y tocada de una cúpula de tejas vidriadas de reflejo cobrizo.

Campanario
Fachada y torre
La puerta de entrada principal se sitúa en el centro de la fachada, enmarcada por dos columnas decorativas dóricas, que soportan un arco de doble punto, quedando enmarcado por dos pilastras mayores, que soportan un tejadillo en forma de arco angular en frontón.

Portada principal
Portada principal
Llama la atención antes de entrar al Santuario, el vestíbulo, situado a la izquierda de la entrada principal. 

Vestíbulo
En su interior se sitúan los bellos paneles cerámicos que se conservan como fragmentos de exvotos antiguos procedentes de la antigua ermita original, la ermita de Nuestra Señora de la Encarnación.

Esta valiosa colección de retablos cerámicos de la antigua ermita, fueron colocados en este lugar en 1925. Representan los  milagros de la Virgen del Castillo, estando datados de los siglo XVIII y XIX.

El interior es de planta basilical de tres naves, separadas por robustos arcos de medio punto que apean sobre gruesos pilares.

Naves hacia la cabecera
A partir del segundo tramo, se amplía el interior con la anchura de las naves laterales, en cuya longitud de tres tramos hasta el inicio del presbiterio, que de forma poligonal, se sitúa en la cabecera, abriéndose a ambos lados dos estancias: la Sacristía y la Capilla de la Comunión.

Lado del Evangelio hacia los pies
Portada sacristía
Sacristía
En esta capilla de la Comunión se encuentra el precioso Sagrario, de talla de madera de ciprés y dorado a fuego obra de D. José Moreno y D. José Casanova realizado en 1947.

Capilla de la Comunión y Sagrario
El edificio se alza sobre gruesos pilares que alojan columnas pequeñas corintias. 

Lado de la Epístola hacia los pies
Está cubierto por Bóveda de medio cañón en la nave central, en la que se encuentran vidrieras de color, amparadas por sus correspondientes lunetos. 

Bóveda nave principal
Bóveda
Las bóvedas laterales se acaban con arcos ojivales. 

Nave de la Epístola hacia los pies
El ábside mayor está rodeado con vanos circulares y vidrieras en cada elemento.

Cúpula de ábside
En el presbiterio del Santuario se encuentra el camarín con el trono y una imagen de la Virgen del siglo XV.

Ábside mayor
El ábside del presbiterio está pintado al temple con las escenas de los misterios gozosos.

Camarín
En el centro del altar mayor se encuentra el camarín donde se ubica la Imagen de la Virgen del Castillo.

Camarín y Virgen
Durante la Guerra Civil la totalidad de sus ornamentos e imágenes, a excepción de la Virgen medieval (ya que fue escondida en la casa de un vecino del pueblo) y su templete-camarín, fueron destruidos.



Horario de visita:
De lunes a domingo
10'00 a 13'00 h y 16'00 a 18'00 h
Visita gratuita


Castillo de Cullera
El Castillo se encuentra en una colina a unos 200 metros sobre el nivel del mar, lo que le proporciona una vista panorámica espectacular de la ciudad, el río Júcar y el mar Mediterráneo. 

Desembocadura del Júcar y vista hacia Denia
Su ubicación estratégica lo hacía ideal para la defensa de esta parte de la Ribera baja ya que permite la visión de toda la Bahía de Cullera hasta Denia.

Castillo y la bahía
Se cree que el castillo fue construido en el siglo VIII sobre restos iberos y romanos durante la dominación musulmana en la península ibérica. 

Originalmente, era una fortaleza que servía para proteger la zona y controlar el territorio circundante.

Entrada
En 1238, el castillo fue tomado por las tropas cristianas lideradas por Jaume I, pasando a ser un importante bastión cristiano en la región.

Sala de Armas
A lo largo de los siglos, el castillo fue ampliado y reformado. Durante los siglo XIV y XV, se realizaron diversas obras para fortalecer sus murallas y adaptarlo a las nuevas técnicas de guerra. Se añadieron torres y se mejoraron las defensas.

Torre Blanca
Con el tiempo, especialmente a partir del siglo XVIII, el castillo comenzó a perder su importancia militar. La evolución de la artillería y los cambios en las estrategias de defensa hicieron que muchas fortalezas, incluido el castillo de Cullera, quedaran obsoletas. 

Muro Isabelino y torre Mayor
Volvió a tener importancia durante la guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas en el siglo XIX. Durante estas últimas se modificó la Torre Mayor, demoliendo su estancia abovedada para formar una plataforma para fusileros. A finales del siglo XIX el castillo fue abandonado y comenzó a deteriorarse.

Torre Mayor. Arriba línea de fusileros
Torre Mayor. Línea de fusileros
La Alcazaba árabe constaba de un primer y gran recinto amurallado, al albacara, que se adaptaba a la configuración del terreno, dentro del cual, la parte alta, se elevaba el castillo interior o alcazaba, con murallas de 10 metros de altura y diversos torreones que la flanqueaban.

Castillo y Santuario
Torre Mayor
En época cristiana, el recinto se estructuraba alrededor del patio de armas, tenía cinco torres: la Celoquía, de mayor tamaño, la torre roja o de Sueca, la torre redonda o del Cap d'Altar, que albergaba la Virgen del Castillo, la torre redonda o del Respatler y el baluarte poligonal, frente a la Celoquía.

Torre Blanca y patio de armas
Torre Cap d'Altar (redonda) y Torre Blanca (derecha)
En su interior se puede visitar el Museo Municipal de Historia y Arqueología, así como diferentes exposiciones o proyecciones audiovisuales sobre la historia de Cullera o el propio Castillo.

Museo arqueológico
Está situado en lo que fue la capilla del castillo.

Museo Arqueológico
Si quieres conocer mejor el Castillo de Cullera PULSA AQUÍ.

Horario de visita:
De lunes a domingo
10'00 a 17'00 h
Visita de pago

L'alt del Fort, también conocido como Fuerte, tenía un gran dominio visual sobre las rutas marítimas, fluviales y terrestres, por tanto, sería un eje fundamental de defensa del comercio entre el interior y la costa. 

El alto del Fuerte
El Castillo medieval se encuentra a una cota inferior dominado desde lejos por la cumbre del cerro.

El Fuerte de Cullera se construyó durante la primera Guerra Carlista para proteger Cullera, si bien cabe señalar que la construcción se debe al partido isabelino. 

Segundo recinto y aspilleras
Se erigieron los denominados "Forts de la Llibertat" o Fuertes de la Libertad, dos construcciones próximas entre sí, la situada ligeramente más al norte de unos 350 m2 y de cerca de 300 m2 la segunda.

Primer recinto más al norte
Primer recinto
Los fuertes se componen de recintos cuadrangulares con torreones semicirculares unidos por un tramo con lienzos rectos muy perdidos. 

Primer recinto. Torreón semicircular
Los lienzos de los recintos están aspillerados para fusilería y en el interior se observan restos de dependencias logísticas.  Estos fuertes nunca llegaron a utilizarse.

Segundo recinto. Zona con aspilleras
Desde sus ruinas tienes una panorámica de la costa, la ciudad antigua, las tierras de cultivo, y los naranjales.

Costa y desembocadura del Júcar
Población y montañas circundantes
Río Júcar y huerta


Como siempre te recuerdo camina a tu aire por las calles de esta bonita ciudad, absorbe el alma secreta que la diversidad de culturas dejaron en su interior. No tengas prisa y disfruta de todo lo que te ofrece el lugar y su entorno...

Visita mi blog: www.recorriendoeuropa.es



Cullera se sitúa alrededor de la Muntanya de L'Or y de la desembocadura del río Júcar. Es una ciudad veraniega que combina un cuidado casco histórico con las más modernas instalaciones y urbanizaciones dedicadas al ocio de sol y playa, rodeadas de huertas y campos de naranjos que trepan por las laderas cercanas.

Cullera es un destino que no te dejará indiferente. Su historia, sus tradiciones, su rico patrimonio histórico, el entorno natural en el que se encuentra, su gastronomía y sus increíbles playas hacen de Cullera un destino perfecto.